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El verano y el sol

Proteger a nuestros bebés de sol

Ahora que tenemos el verano encima vamos a daros unos consejos para que disfrutéis sin temor del sol durante vuestras vacaciones o días de relax.

Para aquellos que estéis pensando en ir a la playa, debéis valorar si un bebé de pocos meses puede disfrutar del sol. Los especialistas aconsejan no acudir a la playa con bebés menores de 6 meses, salvo que decidáis disfrutar de la playa a última hora del día dando un paseo antes de la cena. Los lactantes son muy sensibles a la radiación solar y se queman con facilidad.

Pero estemos o no en la playa, siempre hay que protegernos del sol. Lo podemos hacer empleando dos tipos de cremas solares:

  • Aquellas que contienen filtros físicos/minerales, que son los recomendados durante los primeros 6 meses. Reflejan la radiación en la piel (sobre la crema) sin penetrar en ella. Y son activos desde el mismo momento en que los aplicas. Los reconoceréis porque son muy espesos y difíciles de extender sobre el cuerpo. No son tan resistentes al agua y hay que repetir frecuentemente la aplicación. Si tu hijo tiene menos de 6 meses, debes usar este tipo de crema solar.
  • Por otro lado tenemos las cremas solares con filtros químicos/orgánicos, que debemos escoger con una protección mínima de 30 y deben ser infantiles. Hay que aplicarlos en casa antes de salir porque actúan aproximadamente 20 minutos después de estar en contacto con la piel. Si ya eliges aquellos que son «resistentes al agua», perfecto. Aun así cada 2 o 3 horas tendrás que volver a realizar la aplicación sobre tu bebé.

Al margen de la crema protectora nunca está de más que nuestro bebé (incluso con 2 o 3 años) lleve un gorrito y ropa frescas amplia, de algodón y clara, siempre sobre un cuerpo al que habremos dado crema solar (los rayos UV atraviesan la ropa por lo que la crema protectora nunca la debes olvidar).

Y por último, estéis donde estéis (si hablamos de los países mediterráneos) la mejor hora para disfrutar del sol durante la época estival es la última de la tarde casi cuando el sol está cayendo. Así que disfruta de la playa, montaña y/o la piscina, salta en el agua con tus hijos, báñate con ellos, redescubre este nuevo entorno vacacional porque pronto crecerán, tendrán sus amigos y preferirán hacer de todo menos ir con su madre y el “taper” de sandía.